16 de abril de 2013

Nueve años desde Gehenna

... y el viejo Mundo de Tinieblas todavía existe en algunos rincones de la red.

No queda gran cosa de las grandes comunidades de antaño. La mayoría de los viejos jugadores y narradores hemos ido abandonando el MdT en pos de otros juegos, y lamento decir que muchos lo han hecho con alivio, tras muchos muchos años jugando.



Me incluyo entre sus críticos, pero no entre sus detractores. El viejo Mundo de Tinieblas tenía sus fallos, eso es cierto. El sistema, para mi, era fácil e intuitivo, pero hacía los combates interminables. La metatrama, de la que existen libros y libros, sufría precisamente por su gran extensión y su mala gestión. Todo jugador de Vampiro que se precie recordará el "apaño Hardestadt", máximo exponente del descuido por parte de White Wolf a la hora de ligar metatrama.

Pero en suma, a mi me sigue pareciendo un gran conjunto de juegos. Todos ellos, pero en especial Vampiro y Hombre Lobo.



Puede que hubiera incluso demasiados libros, demasiados suplementos sobre ambientación, reglas, clanes... lo que faltaban eran aventuras y campañas. Las que se publicaron eran, en su mayoría, buenos intentos, buenas ideas, pero que sólo resultaban jugables cuando los narradores aplicaban su buen criterio y su criba sobre ellas. He jugado dos veces las Crónicas de Transilvania (bueno, vez y media) y las mejores sesiones fueron las que los narradores metieron entre parte y parte de la trama principal, historias originales aderezadas con el trasfondo y los personajes de la campaña oficial.

Pero la ambientación estaba muy bien. En Hombre Lobo podías llevar un Garou y reducir el juego a dedicarte a cazar sanguijuelas y fomori por las calles de Nueva York, claro, pero también podías hacer una búsqueda umbral a través de toda la cosmología de los hombres lobo para obtener una visión acerca de cómo derrotar a un poderoso espíritu del Wyrm, alternando los duelos físicos con los intelectuales y los místicos. Eres un Garou, y como tal una potencial picadora de carne cuando te enfadas, pero también tienes una parte de místico mezclada con la de guerrero, y una de bardo que canta al resplandor de la hoguera gestas de héroes del pasado.



Recuerdo, en cuanto a Vampiro, la sensación de esas partidas oficiales en las que siempre te quedabas con cara de gilipollas cuando te dabas finalmente cuenta de que, una vez más, te habían manipulado tus mayores. Ésa sensación, si y no, era clave en el juego, al menos si lo que se pretende es hacer ver a los personajes que todos tenían su papel en la Yihad. Cierto, te quedas con cara de tonto, pero es que es lo que hay. Tus mayores te manipulan. El fallo es ¿manipulas tú a alguien?.

Yo creo que ésa es la clave del hartazgo de muchos jugadores de Vampiro: nunca llega el momento en que tú eres quien mueve las piezas por el tablero. Realmente es posible, pero difícil de hacer por parte del Narrador. Puedes interpretar al antiguo pero ¿cómo hacemos para llevar a tus cuatro chiquillos, seis ghouls y  los demás contactos y aliados?. En cualquier caso, todo ha sido siempre cuestión de hablarlo con el DJ.

Yo aún hecho de menos el viejo Mundo de Tinieblas. Acabo de terminar hace unos meses las Crónicas de Transilvania, como dije, pero lejos de sentir ése alivio que han compartido el resto de mis amigos, yo sólo siento nostalgia de un juego que me ha dado probablemente mis mejores ratos con dados en mis manos. Igual hubiera podido ser cualquier otro de haberlo jugado lo suficiente, peeero ha sido éste. Ojalá algún día lo retomemos.

Mientras tanto, no descarto calmar el mono poniendo alguna partida. Una lástima que mi archivo de Vampiro haya quedado borrado por una debacle de disco duro, si no ya tendría algo que poner, pero bueno, todo se andará.

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