23 de septiembre de 2013

Carrusel Bloguero - La letalidad en campaña

Podríamos decir que ésta es la primera entrada internacional de Fragmentos, ya que el grueso de éstas líneas las redacté en la ciudad vieja de Cracovia, en Polonia. Llegó Septiembre, comenzó un nuevo mes, y con él llega un nuevo Carrusel. Peregrino en Cäea es el blog anfitrion en ésta ocasión, y la temática elegida es la mortalidad de los personajes en campaña.


Desde hace tres años - a raíz de una idea de mi amigo Sla - vengo realizando un registro de todos mis personajes, independientemente de tratarse de campañas, testeos, pachangas de una tarde, etc... Son más de setenta personajes, con ciertos datos de interés de cada uno, incluido si murieron en partida o no. Me ha sorprendido ver que únicamente nueve de los setenta y seis totales acabaron criando malvas, y que, curiosamente, entre ellos se encuentran algunos de los personajes que recuerdo con mayor cariño.

Una parte responsable de ese buen recuerdo es, precisamente, el hecho de que murieran cuando y como lo hicieron. Hay que decir que hubo de todo: muertes mas o menos heroicas en su mayoría, si, pero también muertes absurdas (una Hija de Gaia asesinada por un trato estúpido con un Nosferatu) o muertes por fuego amigo (un consul jedi reventado por un detonador termal perdido). Pero en general todas ellas coherentes y lógicos desenlaces de las acciones llevadas a cabo, y también, claro está, del desdén aleatorio de Timora.

Nadie desea que uno de sus personajes muera, claro, pero la muerte - la posibilidad de ésta - es una compañera más de viaje para el grupo. Sin esa constante incertidumbre pendiendo sobre nuestras cabezas, se difuminaría la sensación de riesgo. ¿Un dungeon?. Para dentro sin pensarlo más. ¿Un duelo desigual?. Desembaraza la toledana, que tanto dan ocho que ochenta. ¿Una Cosa en el Umbral?. ¡Vamos a hacerle una foto!. Y entonces, ¿dónde quedaría la emoción?.


La muerte de un personaje es un suceso trágico en casi cualquier contexto. Amén del disgusto inevitable del jugador, también se resiente la propia historia. Conozco muy pocos ejemplos en el que la muerte de un protagonista carismático sea un recurso bienvenido por el lector, y ciertamente son excepcionales, como es el caso de SPOILER Juegos de Tronos o los cómics de SPOILER The Walking Dead. Pero trascendiendo el momento del disgusto inicial, es cierto que en mesa también puede ayudar a reforzar los lazos del grupo, uniéndolos más ante la adversidad. Por ejemplo, dirigí una crónica de Hombre Lobo para una manada multitribal de cinco Garou. En la tercera sesión más o menos murió uno de sus componentes, pasando a ser el recuerdo de éste personaje y la invocación de su memoria un fuerte nexo de unión para la manada durante el resto de la campaña. Posteriormente morirían dos más, de forma bastante épica, quedando a su término solo una pareja de miembros de la manada original. Resumiendo, un bodycount del 60% de la manada, y mis jugadores la siguen considerando la mejor campaña que he dirigido hasta el momento.

No es cuestión de ser inmisericorde, ni mucho menos cruel. Tan sólo de llevar algo de realidad a la ficción para potenciar su sabor. De modo que... ¿letalidad en campaña?. Si, por favor.

PD: Como decía en el post anterior, he estado pensando varias entradas, entre ellas la que publicaría el año que viene cuando me toque el Carrusel. Por un error digital (se me fue el dedo) en lugar de darle a guardar le di a publicar, y os ha llegado a muchos por rss. Perdonad el spam involuntario, y no hagáis ni caso que únicamente era un borrador... malditas nuevas tecnologías y su información al instante ¬¬

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