6 de junio de 2014

70 años del desembarco en Normandía (Día D)

Este año acumula una buena dosis de aniversarios relacionados con acontecimientos bélicos de la Historia Contemporánea. Buena parte de ellos, aunque no todos, guardan relación con las dos Guerras Mundiales y sus consecuencias posteriores. No me considero belicista, y desde luego trato de huir de concepciones románticas de la guerra como la del soldado Upham en Salvad al soldado Ryan, pero como cualquier aficionado a la Historia tengo mis partes favoritas, y ésta es una de ellas, por lo que éste año os encontraréis probablemente con algunas entradas del blog referentes al tema.


Hoy se cumplen setenta años del Día D, el pistoletazo de salida de la Operación Overlord a través de la cual los Aliados tenían la esperanza de establecer una cabeza de puente en la Europa ocupada. El éxito del desembarco en Normandía fue decisivo para acabar con el régimen del Tercer Reich de Hitler, supuso un mazazo para su moral y sus intenciones expansionistas y, en resumen, supuso el cambio de tornas militar que permitió, más adelante, pasar la página del mayor conflicto armado de la historia de la Humanidad. No como han dicho en varias cadenas de televisión - sin mencionar ejemplos - que fue el final de la misma. No. Por delante quedaban aún cuatrocientos treinta y cinco días de trincheras, bombardeos, metralla, barro, sangre, dolor y un amplio repertorio de atrocidades de guerra, con el despertar de la energía nuclear como arma incluido, hasta el armisticio real.

Aficionado a la Historia, que no historiador, me ahorraré el intento de tratar de resumir o de contar datos y anécdotas que en cualquier otro lugar estarán mucho mejor documentados y explicados, y con rigor y exactitud histórica. Hay muchos y muy buenos libros sobre la Segunda Guerra Mundial que recomiendo leer si os interesa el tema. Yo crecí leyendo en casa de mis padres la enciclopedia de la IIGM de la desaparecida editorial Sarpe, una auténtica joya. Wikipedia también te lo cuenta, si, pero... no es lo mismo. De verdad.


Nuestra sociedad tiene, supongo que por pudorosa corrección moral o política, la costumbre de soslayar e incluso denostar el reconocimiento de acontecimientos militares. En nuestro esfuerzo por tratar que nada de esto se repita, puede que fomentemos ignorar la historia. Olvidarla. Conmemorar estos sucesos históricos se ve como algo trasnochado, y tratando de repudiar la violencia, dejamos de recordar que por debajo de los grandes líderes, de los discursos, de los monumentos, estaban únicamente los soldados. Gente normal, como nosotros. Gente que sintió, seguro, temor cuando fue reclutada, que dejó atrás sus verdaderas preocupaciones, su familia, su trabajo, para ir a luchar por... porque tenían que hacerlo. Porque les dijeron que tenían que hacerlo. Había también, claro, verdaderos patriotas, gente comprometida con ideales, gente que buscaba justicia y/o venganza, y gente que pensara, independientemente todo lo demás, que era su deber ayudar a la gente que sufría opresión en Europa. Pero, sinceramente, creo que la mayoría de los que pisaron aquellas playas aquél día lo hicieron porque les dijeron que tenían que hacerlo, simpatizasen con la idea o no.

Fito dice en una de sus canciones "Me da pena que se admire el valor en la batalla". Yo no estoy de acuerdo en glorificar la guerra, pero si en reconocer y recordar a aquellos que se vieron envueltos en ella. Porque, ya fuera valor heroico - arquetípico americano - o valor nacido de la desesperación, debió de hacer falta mucho para saltar de aquellas lanchas al agua helada del Canal y nadar y correr hacia una orilla barrida por fuego de ametralladora y mortero. Yo me lo intento imaginar y me pregunto si sería capaz.

Algún día me gustaría poder cumplir homenaje presencial en alguna de las playas del Día D, al igual que he podido ir visitando algunos lugares de Europa que fueron escenario del conflicto. Mientras tanto, valga ésta entrada como recuerdo y reconocimiento.


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