1 de octubre de 2014

Reseña: Máscaras de Matar

A principios del pasado mes curioseaba de blog en blog desde los enlaces recomendados en La Alegre Tabernilla de Azathoth, que es mi fuente principal de referencia de información de interés bloguera, cuando ya no recuerdo a través de qué carambola de páginas aterricé en el blog del juego de rol de Máscaras de Matar. Nunca había oído hablar de la novela de la que toma su nombre y ambientación, escrita por León Arsenal y ganadora en 2004 de la primera edición de los Premios Minotauro, pero me puse a ojear las entradas del blog y acabó picándome la curiosidad.

Es raro que me interese por el género de espada y brujería, ya que nunca ha sido de los que más me han llamado la atención en cuanto a literatura. Hace muchos años devoré la saga de Elric de Melniboné, la cual conocí a través de mi primer juego de rol, Stormbringer (y no al revés), y aunque supongo que algún título más habré tocado del género desde entonces, no han debido ser muchos. Pero busqué reseñas acerca del libro y encontré varias que aumentaron mi interés al destacar que la sociedad y razas que aparecen son muy originales y se alejan de la clásica transformación o adaptación de culturas existentes en nuestra historia real. El último empujón me lo dio, extrañamente, saber que el autor únicamente se había aventurado en dicho género con ese título, presentando el resto de su producción, entre otros géneros, mucha novela histórica. Me pareció una interesante combinación y, llegados a ése punto, y siendo pocos los títulos que últimamente consiguen causarme impacto, decidí darle a Máscaras de Matar una oportunidad.


No me veo capaz de mejorar las muy buenas reseñas que he encontrado en algunos blogs de la red, pero trataré de hacer al menos una presentación decente. Máscaras de Matar nos presenta una amplia región llamada los Seis Dedos, que una diversidad de pueblos, hasta una veintena o más, llama hogar. En la cúspide de ésta sociedad multicultural se encuentran los armas, artífices de un complejo sistema social que evoluciona a través de un cúmulo de obligaciones, deudas, contraprestaciones y relaciones clientelares. Los armas heredaron de sus antepasados gargales el uso, casi podríamos decir el arte, de las máscaras como máxima expresión de dicha sociedad. Cuando uno se pone una máscara su propia personalidad se permea de la de ésta y de la de sus antiguos portadores, haciendo que dicha persona sea ella misma y, a la vez en parte, otra distinta. Sus relaciones y obligaciones pasan a un segundo plano con respecto a las de la máscara que porta, e incluso puede verse obligado a cooperar con quien, de otro modo, sería un adversario declarado. Sinceramente es un concepto complejo, incluso después de leer la novela, y creo que en el blog del juego se explica mejor de lo que yo, que aún me estoy iniciando en la ambientación, podría hacerlo. Respecto a la historia, hilvana varias pequeñas tramas de cada uno de los personajes que aparecen en ella, orbitando todas de un modo u otro alrededor de la reaparición de una máscara legendaria, la Máscara Real, cuyo regreso augura una época convulsa para los Seis Dedos y todos sus habitantes. Siendo así, ¿estamos ante una historia clásica del Inmaculado Bien contra el Gran Mal en ciernes?. Pues no, y eso la da más interés.

Lo más atrayente, y a la vez algo que genera al leerlo cierta confusión, es una vez más lo complejo de la sociedad que se describe, en especial por el hecho de que muchos detalles de la misma no se explican sino que, al ser narrados desde el punto de vista de los protagonistas, son cosas que se dan por hecho, y cuyo significado se descubre a base de retazos de conversaciones, de situaciones o por contexto. Curiosamente, sentirse en ocasiones abrumado por estos detalles, por la cantidad de nombres de pueblos, o la mención de pasada de lugares que no se visitan  ni se definen, ayuda a crear la sensación de los Seis Dedos como un lugar enorme y misterioso, con un sinnúmero de lugares y gentes por descubrir. Los protagonistas, por añadidura, se alejan de la naturaleza clásica del héroe sin tonos de gris, pudiendo apreciarse sus intereses personales claramente a la par que aquellos que les vienen impuestos por sus obligaciones, y que estos coexisten, así como sus contradicciones y pulsos internos. Es decir, como personas reales, no como héroes perfectos y épicos. Es por ello, como decía antes, que no es la historia habitual de el Bien contra el Mal con mayúsculas, pues ni siquiera los antagonistas (palabra que en ésta historia pega y define mejor que villano) son tan malos. Cierto es, en cambio, que comparada con lo llamativo del desarrollo de la sociedad, las razas y los personajes, la trama, aún resultando amena e interesante de leer, no es el punto más fuerte de la novela, aunque no sabría exactamente decir por qué. Remitiéndome a las palabras del autor en su web: "Yo había estado más interesado en crear un mundo a los ojos del lector que en desarrollar una historia. Muchas veces me lo han señalado y es cierto. Es más: lo asumo." Sin embargo, esto no desmerece en absoluto el libro. Sólo por lo que me ha gustado el entorno y sociedad de los Seis Dedos Máscaras de Matar merece que la considere una de las mejores novelas que he leído en los últimos años, y siendo así supongo que se ha cumplido la intención del autor. Y además, entrando en el terreno del frikismo, puede ser muy interesante trasladarla a la mesa de juego.


Ésta labor se la ha echado a espaldas Enrique Castro, quien desde el blog de Máscaras de Matar ha ido comentando el proceso de creación del juego, que utilizará el sistema FATE Core, y adelantando información acerca del trasfondo de los Seis Dedos que aparecerá en el libro básico, recopilada detalle a detalle de la novela y con apoyo del propio León Arsenal. También a través de éste medio ha buscado ilustradores y, más recientemente, escritores que se animen a crear relatos para enriquecer y explotar la ambientación de Máscaras de Matar. Ojalá estas iniciativas lleguen a buen puerto, ya que me he quedado con ganas de más :).

Os dejo aquí un enlace a una de las reseñas que mas me han gustado, que realiza un análisis más profundo de la novela y sus entresijos. Dado que me ha gustado bastante por mi parte no puedo menos que recomendarla. Existe, hay que advertir, el pequeño problema de conseguirla. Se puede, de segunda mano, en la Casa del Libro o Iberlibro. Al parecer la tirada fue reducida* y es difícil de encontrar nueva en formato físico. Sin embargo, se puede adquirir en formado digital o epub a través, por ejemplo, de Amazon.

*EDITADO: No contrasté éste dato, y me equivoqué. La tirada fue de 10.000 ejemplares.

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