11 de noviembre de 2014

Desafío de los 30 Días: Día 11

Las editoriales de rol...

... se dedican a intentar hacer dinero, como cualquier otra empresa. Es por ello que, creo que sabiendo más o menos leer el futuro en los posos del café, están poniendo el foco en terminar de convertir la publicación de juegos de rol en un tema para coleccionistas antes que para jugadores. No en todos los casos, claro, pero en muchos me parece que si.

Me da la impresión de que por un lado se tiende a publicar cada vez más títulos diferentes, y por otro sacar libros con un acabado de calidad superior. Así dicho ambas cosas parecen positivas, que lo son, pero como todo tiene dos lecturas.









Ante la creciente oferta de títulos roleros, sale pensar en lo positivo de ésa variedad, en la oportunidad de nuevas ambientaciones y nuevos autores para abrirse paso en nuestras estanterías. Pero cuando te gusta uno de esos nuevos títulos y quieres profundizar en la ambientación, te encuentras con que sólo saldrá el manual básico, esgrimiendo que o bien no es rentable seguir explotando la línea, o bien "dejamos a los fans expandir el universo". Desconozco el número de suplementos que han salido a lo largo de décadas para D&D, pero tengo cerca de ciento cuarenta títulos del antiguo Mundo de Tinieblas. Cuando algo gusta, merece le pena sacar suplementos, porque a la gente le gusta y es rentable. Y a pesar de que defienda a capa y espada que usemos nuestras propias ideas e imaginación para aplicarlas a los juegos, a veces símplemente apetece leer más sobre ésa ambientación o (no es mi caso) reglas adicionales que completen las básicas.

En cuanto al tema de la calidad de los libros, habiendo sufrido las encuadernaciones hiper malas de la Factoría, encontrarte libros con páginas cosidas y tapa dura e ilustraciones con alta calidad es estupendo. Pero las cosas tienen un término medio. Yo quiero un juego, no un costoso libro de exposición para que deslumbre desde su lugar en la estantería, a semejanza de los tomos de enciclopedia que se compraban por metros para embellecer los salones y librerías de la gente bien. Aprecio como profesional del libro la buena calidad, pero no quiero caer en el error de comprar sólo libros que parecen caras ediciones de coleccionista, y tratar los libros de rol como objetos vintage, como los vinilos. Compro libros de rol para jugar, no solo por coleccionismo. Luego pasa como con la nueva hornada de libros de ejército de Warhammer 40k. Muy bonito, si, pero da pena llevarte un libro así de mesa en mesa para batallar.

Pero es quejarse por quejarse. Las editoriales de rol - las que no han nacido de iniciativas fan, al menos - hacen lo que las empresas tienen que hacer: negocio.

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