23 de diciembre de 2014

El Mechanicum en Dark Heresy

Llevo tiempo queriendo dedicarle una entrada a la peculiar situación de los agentes del Ordo Mechanicus en las aventuras de Dark Heresy. Cuando conseguí el juego me alegré mucho de ver que se daba la posibilidad a los jugadores y a los narradores de introducir personajes y tramas relacionadas con el Culto de Marte en partidas de Acólitos de la Inquisición, pero al mismo tiempo me pregunté si realmente esto sería una posibilidad real en el universo de Warhammer 40.000, dada su especial situación en el seno de la vasta organización imperial.


Es decir, "nadie duda" de la lealtad de Marte al Imperio. Pero la propia idiosincrasia del Mechanicum, su secretismo, sus oscuras metas y su lógica casi inhumana hacen, desde mi punto de vista, que recorra una senda paralela y muy próxima, pero a fin de cuentas diferente, de la del propio Imperio. Una de las pruebas, de hecho, es que no hay (hasta donde yo sé) Inquisidores que pertenezcan al tecnosacerdocio.

Eso conlleva que, cuando un Inquisidor o agente de la Inquisición se topa con un objeto de arqueotecnología, o la amenaza de la tecnoherejía, se encuentre caminando sobre una delgada línea. ¿Puede la Inquisición investigar temas que se encuentran directamente dentro de la esfera de influencia del Culto de Marte?.

La respuesta sencilla es si, por supuesto. La Inquisición puede y debe investigar, revelar y destruir cualquier amenaza para el Imperio, sin importar lo que haya entre medias. Sin embargo, pienso que Marte debería ser hipersensible en cuanto a cualquier tema que involucre a la tecnología y, además, sus aguzados sentidos aumentados mediante implantes facilitarían que cualquier encomienda inquisitorial que se topase con algo de su interés acabara siendo detectada y analizada.

Siendo así, sería probablemente inevitable que alguien en representación del Mechanicum tratase de contactar educadamente con el Inquisidor de turno para hacerle llegar sus exigencias. El tecnosacerdocio tiene una posición privilegiada en el Imperio que le permite participar de él, y ser obligado a determinadas cosas por él, pero también mantenerse al margen de muchas decisiones y retener un grado elevado de autogobierno en sus propios territorios. Todo esto me hace pensar que, siempre sin olvidar que la Inquisición tiene una potestad prácticamente universal, probablemente tendría que informar de alguna forma al Mechanicum cuando se encuentre ante algo que debería ser supervisado por Marte.

Es decir, imaginemos que un grupo de Acólitos investiga la actividad de una secta que adora un artefacto de arqueotecnología que sirve para invocar demonios en la Realidad. Probablemente se podría llevar todo a cabo sin que nada trascendiera, como por otro lado normalmente debería actuar la Inquisición, pero podría ocurrir que los finos sensores del Mechanicum detectasen que hay algo que está ocurriendo bajo sus narices. ¿La situación de dicho Inquisidor sería tan cómoda y relativamente poco preocupante en éste caso cómo podría ocurrir con el malestar de un señor planetario que se ve suplantado, o la disconformidad de un oficial militar que se siente desautorizado?.


Imaginemos que ése grupo de Acólitos sigue la pista de ése culto hasta un Mundo Forja. ¿Hasta qué punto sería recomendable ya no para ellos, sino para el propio Inquisidor, no contar con el beneplácito del magus local para llevar a cabo sus pesquisas?. ¿Podría el Culto Mechanicus exigir que se le entregase el control de dicha investigación, ya que ésta tiene lugar en sus dominios, y probablemente tenga que ver con sus arcanos secretos?. ¿Podría éste espinoso tema de jurisdicciones ser salvado por la exhibición del poderoso sello inquisitorial, o por el contrario la consecución del objetivo de la Inquisición involucraría graves negociaciones y claudicaciones por parte de unos y de otros?.

Añadamos a ésta ecuación, por último, la paranoia y el hermetismo, elementos, por cierto, que deberían estar siempre presentes, aun de forma soterrada, en las aventuras de Dark Heresy. Es muy probable, por su extrema utilidad y conocimientos (y porque la verdad molan un puñao), que la mayoría de grupos de Acólitos incluyan un personaje del Mechanicum. Obviamente, si éste es Acólito es que cuenta con la confianza del Inquisidor, pero cuando los sucesos enfrenten las lealtades internas del siervo de Marte, ¿a quién rendirá su lealtad y acciones últimas?. Puesto en la tesitura de descubrir un artefacto y recibir orden expresa de su Inquisidor de no revelar su existencia a nadie, ¿qué es lo que haría un tecnosacerdote?. ¿Se le confiaría tal responsabilidad?. ¿Tratarían sus propios compañeros Acólitos de ocultárselo, o de vigilarlo en caso de compartir con él dicho descubrimiento?. ¿O cumpliría con sus subrutinas mentales, sagradas, grabadas a fuego en el código binario de sus cogitadores, de forma abierta o encubierta?.

Esta dualidad en las tramas y personajes del Mechanicum es un poderoso recurso para ser utilizado en las historias de Dark Heresy. Tengo en mente un par de tramas en las que sacarle provecho más adelante, cuando retome el báculo del director de juego en mi grupo. Los conflictos internos entre las diferentes facciones, agencias y poderes que manejan el Imperio es algo que siempre he visto interesante en el juego, pero que muy a menudo tiene la solución fácil de "tirar de chapa" inquisitorial ante el funcionario de turno. Sin embargo, no en todos los aspectos de la vida del Imperio la mera mención de la Inquisición debería servir para dinamitar cada puerta cerrada que los Acólitos se encuentren ante si. En este caso, la principal sensación que deberían encontrarse los Acólitos se resumiría en la frase "Con el Mechanicum hemos topado".

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