30 de noviembre de 2015

25 años de Stormbringer en castellano

Hay cosas que te marcan para toda la vida. A veces es conocer a una persona, visitar un lugar, ver una película o, en éste caso, leer un libro.


Mi primera partida fue jugando al Señor de los Anillos, pero Stormbringer fue el primer juego de rol que compré y primero también que dirigí. Fue el que afianzó los endebles cimientos que puso el MERP para levantar sobre ellos mi afición, trabajo que Vampiro únicamente tuvo que rematar. Sin Stormbringer puede que me hubiera faltado el escalón intermedio entre los otros dos, y que no hubiera llegado a interesarme tanto por el rol.
Desde la tarde en que compré el básico de Joc hasta el día de hoy nunca he terminado de aparcar éste juego, siempre ha estado presente y siempre he estado buscando información y ampliando conocimientos y colección, hasta tener todo lo que salió en su día en castellano y algo de lo que nos perdimos por quedarse al otro lado del Atlántico o del Canal de la Mancha. Y eso que en dieciséis (o por ahí) años de afición todavía puedo contar las partidas que he dirigido con los dedos de ambas manos. Y nunca jugué.

¿Qué me impactó de este juego más que otros similares?. Pues el hecho - antes de siquiera conocer Cthulhu más que como obra literaria - de que el aventurero pudiera perder la razón por ver cosas que no debía ver o enfrentarse a demonios y criaturas caóticas tuvo mucho que ver con ello. Me pareció en su momento muy muy interesante, algo que se alejaba de la visión un poco floripondiosa de la Tierra Media, un mundo más oscuro, más chungo, en el que era complicado establecer la diferencia entre el Bien y el Mal porque ni la Ley era lo uno ni el Caos exclusivamente lo otro. Igual de ahí saqué la idea del Equilibrio con la que me gusta medir las cosas en mi vida. Una ambientación con un montón de matices en el que las aventuras parecían más adultas, y donde podía aparecer con una mayor pátina de credibilidad uno de mis arquetipos favoritos: el antihéroe.

Y me hubiera gustado celebrar estos veinticinco años dirigiendo, pero no hubo tiempo. Se intentan obrar milagros a veces, pero no siempre se consiguen. Dragon Age se llevó tu tiempo, pero te prometo que la próxima vez lo tendré todo preparado. Palabra de fan. Y que éste blog verá el resultado de dicho esfuerzo.

Así que feliz cumpleaños, "anciano". Que sigas abandonando de vez en cuando la estantería, aunque sea sólo para ver de nuevo tus páginas. En blanco y negro, como deben ser los recuerdos del pasado.

PD: Desde luego... uno quiere tener un detalle con un viejo amigo y vaya detalle, duplicando sin querer la entrada en Borrador y programando la que no estaba terminada U^^ En fin, ya sabéis que como ésta me pasan una o dos al año. Es la entropía, o más bien la resonancia, como le pasa a Dresden. Qué le vamos a hacer.

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