30 de diciembre de 2015

Cierre del año

Como ya es costumbre y tradición en este blog, con el final del año presento el balance de resultados de un servidor en el ámbito rolero durante los últimos doce meses.

2015 termina con veintiuna sesiones jugadas o dirigidas en mi haber, lo cual significa un descenso de seis respecto del año anterior. Las partidas fijas mensuales han mantenido el ritmo que debían mantener, pero han sido menos las "sesiones de oportunidad" fuera de programación. Es por ello que también he probado menos juegos nuevos, que son los que por lo general se testean en esas "tardes tontas": si bien es cierto que ha sido el año del estreno triunfal de Walküre (podéis leer los resúmenes de las sesiones 1, 2, 3 y 4 en el blog de la Tabernilla) y que nos dejó muy buen sabor de boca (a baguette, para ser precisos), aparte de éste sólo hemos perdido la inocencia con Dresden Files y el sistema genérico Hitos.


La última sesión de la campaña de las Máscaras de Nyarlathothep finalizó de forma brillante, luminosa... las llamas de nuestro coche estampado contra un muro de piedra daban muy buena lumbre. Pero eso no me ha impedido apuntarme a una nueva historia (la Senda del Akh Nabul) dirigida por Kapdorf, el mismo que se estrelló conmigo en ése malhadado coche. También continúa, a despecho de mi silencio bloguero al respecto, Trial of Blood, la campaña de Conan D20 dirigida por Lord Grond, en la que nuestro grupo comienza a forjarse un nombre en Aquilonia (¿No habéis oído aún hablar de los Kalach-cha?). Y tras la fallida intentona con Mago, nuestro colega Dumaha decidió que tenía más ganas de desempolvar el Aquelarre. Acabamos persiguiendo a un demonio por media Castilla hasta Salamanca, hacia donde se encaminan ahora nuestro grupo, una curiosa compañía en la que la fe y lo pagano caminan por la misma senda.

No me he prodigado mucho como narrador éste año, aunque las veces que lo he sido he podido aprovechar para dirigir lo que realmente me apetecía. La paciencia ha dado sus frutos y Dragon Age ha llegado a nuestra mesa en tres ocasiones (podéis leer los resúmenes de dos de las sesiones aqui y aqui), continuando la no-campaña sandbox que me he ido sacando de la manga cada vez que la campaña principal no podía jugarse. Y así poco a poco va ensanchándose el entorno de la villa de Garahdik, que algún día espero colgar aquí, cuando esté un poco más desarrollado. Para ello habrá que seguir jugando, cosa para la cual espero siga habiendo oportunidad el próximo año.

La única sesión que he dirigido fuera del experimento de Dragon Age - y que entra en el cómputo in extremis al haber tenido lugar éste sábado - ha sido la tardía conclusión de la mini crónica en tres actos Sangre de su Sangre para Dark Heresy, mi otro juego de signatura. En parte debido a ello, el cuadragésimo primer milenio se ha mantenido fuera de nuestra agenda rolera durante casi dos años, tendencia que espero cambie en un futuro para poder disfrutarlo, esta vez como jugador. Por el momento Only War sigue pendiente a pesar de mi intención, aunque no confío que acabe tocando mesa ya que prefiero priorizar el regreso de DH.

Tampoco Runequest 6 ha tenido oportunidad de desplegar sus encantos en nuestra mesa, aunque parece que la campaña que llevamos jugando años con las reglas antiguas se va a retomar (por fin) exactamente un año después de su última sesión. Uno de los últimos recién llegados, Espada Negra, así como otro que no tanto y que me hubiera apetecido bastante, la Puerta de Ishtar, no han logrado abandonar la estantería más que para su lectura ociosa, aunque las razones para no jugarlos han sido muy diferentes en cada caso.

Con estos datos en la mano, y a pesar de haber bajado el número de sesiones, no puedo decir que haya sido un mal año. En cuanto a 2016, va a ser para mi el año de mayor incertidumbre rolera creo que desde que comencé a jugar. Se avecinan cambios importantes que puede que me mantengan alejado de la mesa de juego por un tiempo o no, o no tanto como pienso. Esta vez no acertaría a aventurar, o mejor dicho no me quiero arriesgar a hacerlo. Si es cierto que llevo tiempo realizando preparativos y, si la situación lo permite, espero poder comenzar a dirigir Hombre Lobo en algún momento del próximo año con la edición 20 aniversario bajo el brazo (o sobre la mesa). Han pasado unos cuantos años desde que se jugase en nuestro grupo por última vez y, aunque preferiría vivirlo como jugador, es un retorno que espero con ilusión y ganas. También hay posibilidades de que, a rebufo del estreno del Despertar de la Fuerza, sea Star Wars D20 el que se quite el polvo de encima y encare la que sería su cuarta campaña en nuestra mesa de juego. Todo un récord. Aparte de eso no puedo asegurar nada. Nublado el futuro rolero de 2016 está.

Os deseo a todos una buena salida y entrada del año.

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