12 de enero de 2016

Bibliotecomanía - Almacenaje de libros

Vamos comenzar el año con una nueva entrada orientada al cuidado de los libros. Me encuentro inmerso en un proceso de remodelación de mi despacho-biblioteca y he decidido bajar al trastero no pocos libros para liberar espacio. Tranquilos, que ninguno es de rol. Mucha, mucha novela, lo que aún mantenía por casa de libros de texto y apuntes de la carrera, algunos trabajos de restauración y cosas así. Todos mártires necesarios cuyos nombres serán recordados... en el sagrado catálogo excell :P

El almacenaje de libros fuera su espacio ideal - por si alguien lo duda, fuera de las estanterías de la biblioteca - es un momento incómodo para la mayoría de los que sentimos afinidad con los libros. Existe un pequeño sentimiento de lealtad traicionada cuando decides que ese libro que te hizo pasar un buen rato y que has visto ahí, en su sitio durante años quizá, debe acabar sus días en una caja en el trastero. No quieres renunciar a él, puede que por ésa amarga lealtad restante, puede que por su valor como objeto de colección, puede que a causa de ese gen diogenético que tenemos prácticamente todos los seres humanos y que nos impulsa a acumular cosas "por si acaso" o por simple apego. Quizá te haya pasado por la cabeza durante un segundo la idea de donarlos pero... no, mejor no. Igual los lee mi hijo. Igual los releo yo algún día. Así que al trastero.


Una vez decididos a ello, hay algunas cosas a tener en cuenta y ciertas precauciones básicas que, con poco tiempo y trabajo a invertir, podemos tomar:

Limpia los libros antes de guardarlos

Esto es muy pro... con un trapo vale
Y diréis "¿Para qué?. Si los voy a bajar al trastero, que está lleno de m...". Pues porque precisamente dos importantes enemigos de la conservación de los libros son la suciedad y el polvo. Guardándolos limpios te aseguras de que se almacenan en buenas condiciones y que no se llevan consigo suciedad que pueda estropearlos en sus cajas cuando dejes de prestarles atención.

Estanterías abiertas

Siempre es mejor tenerlos en estanterías abiertas y sin puertas para que circule mejor el aire. En mi caso utilizo - porque son las que he puesto en todo el trastero - estanterías metálicas de tipo industrial, que además resisten mejor que las de madera problemas como la humedad y no la transmiten a las cajas ni a su contenido.

¿En cajas o sueltos?

Bueno, a este respecto existe disparidad de criterios. Hay quien afirma que es mejor que estén como en una estantería de casa, al aire, para que el papel respire, y porque así también sirve de decoración para el trastero. Personalmente no entiendo para qué c*** querría tener decorado un trastero, y creo que es mucho más probable que así se llenen de polvo y suciedad, por lo que yo prefiero emplear cajas. Lo ideal es utilizar cajas de cartón libres de ácido y lignina, dos compuestos que a la larga son dañinos para el papel. Suenan como muy exóticas pero las podéis encontrar en muchos almacenes de papelería. También es recomendable que las cajas no sean muy voluminosas ni tampoco que estén llenas hasta arriba para evitar dos cosas: que pesen mucho, y que los libros se aplasten entre si. Si son todas de las mismas dimensiones será más fácil tenerlas bien ordenadas y apilarlas si es necesario (aunque no lo recomiendo). Y por último no dejéis de cerrar con cinta de embalaje todas las aberturas de la caja. Todas. Cualquier rendija abierta es una invitación para el polvo en suspensión y la entrada de humedad.

Dicho esto, si seguís prefiriendo no usar cajas, os recomiendo que cubráis la parte superior de los libros con un paño que tape toda la hilera, para que en la medida de lo posible el polvo no se deposite sobre sus páginas.

No apiles los libros, mejor en vertical

Como la idea es que las cajas no estén totalmente llenas, podemos aprovechar para colocar los libros de la mejor forma posible, que es en vertical. Probablemente entrarán menos que tumbados y apilados o haciendo tetris hasta completar todo hueco de la caja, pero a cambio esta será más manejable y además los libros estarán en la posición que deben tener para conservarse mejor. Tampoco es recomendable que estén muy apretados, es mejor que tengan un poquito de espacio libre entre si para que no tengan presión por ningún lado.

Así no
Así si











Una protección extra: plástico

Aunque no es imprescindible, y también tiene sus detractores, otra opción para proteger tus libros es envolverlos en plástico. Ya sea haciéndolo con bolsas normales de la compra, fundas como las de cómic o, como ha sido mi caso, envolviéndolos en film de cocina, es una forma rápida y sencilla de asegurarte de que no se verán afectados por el polvo y la suciedad, además de poder prevenir en cierto grado que le afecte la humedad.

Rotula las cajas

Esto es de primer curso de ordenación de trasteros: rotula las cajas para saber qué contienen. De lo contrario el día de mañana tu querida caja de libros será "ésa caja marrón que un día tengo que abrir a ver qué carajo contiene". Incluso si puedes ve un paso más allá de escribir LIBROS en el lateral: haz una lista de los libros contenidos en cada caja y pégala en el lado que quede a la vista. O numera las cajas y crea una pequeña base de datos en tu ordenador para saber qué libro está guardado en qué caja. Para mi tiene una importante razón de ser, y es que si no veo las cosas es como si no existieran. Una vez que entran en el trastero dejas de ver esos libros cada día y te olvidas de que los tienes. Con una lista a mano puedes consultar para ver si tienes ése libro que apenas recuerdas y además dónde está, evitando así tener que abrir cuatro cajas diferentes para dar con él.

No dejes las cajas en el suelo

El hormigón puede acumular humedad que puede atravesar el cartón de la caja y llegar a los libros (NOOOooooo). Si no tenéis estanterías - ni ganas de ponerlas - podéis haceros con un palet de madera sobre el que colocar las cajas. De esta forma crearéis un espacio entre éstas y el suelo por el que puede transitar el aire. Pero repito que las estanterías son la mejor opción porque así, además, no se tienen que apilar las cajas. Si las tenéis apiladas no superéis los 1'70 o 1'80 metros para que podáis acceder bien a todas y el peso no aplaste a la "afortunada" que sirve de base.

Y en principio eso es todo. Espero que estos consejos os sean de utilidad :)

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