15 de marzo de 2017

Hombre Lobo 20 Aniversario - Razas Cambiantes

Ya lo he asumido, estoy convirtiendo el blog en un monográfico sobre Hombre Lobo. Por el momento, no hay remedio, así que al menos vamos a tratar de disfrutar con ello ;)

En el horizonte ya hay un nuevo Mundo de Tinieblas, pero aún siguen llegando - y que continúe la racha - suplementos de la saga 20 aniversario al castellano, gracias a los cuales los nuevos jugadores pueden conseguir llegar hasta información que de otra forma sería difícil o costoso localizar en papel. Esa es, básicamente, la función que cubre Razas Cambiantes.

Este suplemento condensa en 288 páginas la información sobre todas y cada una de las Razas Cambiantes, o Fera, que en el pasado ocupó los suplementos individuales llamados Libros de Raza y espacio en varios otros manuales de Hombre Lobo. Igual podría contar las páginas que ocupa toda esa información anterior, pero no veo que sea un dato muy relevante. Baste decir que, aunque obviamente no proporciona un trasfondo tan profundo como los anteriores Libros de Raza, la información que contiene Razas Cambiantes es suficiente para pintar correctamente el retrato de cada Raza y sus peculiaridades, para hacerlas jugables e interesantes. Principalmente, las adapta un poco a la época actual: en 1998 los Corax comenzaban a interesarse por la incipiente telefonía móvil, y los Ajaba eran contados supervivientes de un genocidio, en huida constante. Hoy, los primeros se han adaptado casi tan bien como los Moradores del Cristal a las nuevas tecnologías, y los segundos han logrado cambiar las tornas liderando una impensable alianza entre múltiples Razas Cambiantes contra los asesinos Simba de Diente Negro. Los Ratkin, la Raza más numerosa, eran elementos caóticos prácticamente ignorados por los Garou con excepción de los Roehuesos. Hoy, su número es tan elevado y su locura tan profunda que podrían decidir desatar un Apocalipsis contra la humanidad en solitario.

La actualización de Dones, Ritos y fetiches también viene de la mano, y se incluyen ejemplos nuevos para ellos, así como méritos, defectos... lo habitual.

Desde el punto de vista de un fan veterano (el mío, vaya), el mayor atractivo de Razas Cambiantes es que por fin tenemos información oficial en profundidad acerca de las tres Razas Perdidas: Apis (hombres uro, esto es, la especie de la que descienden los actuales toros europeos), Camazotz (hombres murciélago) y Grondr (hombres jabalí). De las tres sabíamos ya gracias a datos sueltos que pudimos ir encontrando en varios suplementos de las ediciones anteriores. Los primeros, de los que menos se sabía hasta ahora, fueron una suerte de criadores y "casamenteros", que ayudaban a las otras Razas a la hora de emparejarse y engendrar descendencia cambiaformas. Los segundos fueron
exterminados por los Señores de la Sombra durante la conquista española de las Américas, y se decía que fueron mensajeros que llevaban a cabo oscuros ritos de sangre. Su Tótem, a día de hoy, sirve al Wyrm y a los Danzantes de la Espiral Negra. Y finalmente de los Grondr sólo sabíamos que sufrieron un triste destino: se convirtieron en los infames Cerdos Cráneo, una progenie espiritual de Perdiciones. La historia de las tres Razas,y la explicación de su caída y extinción, es expuesta en el suplemento, llenando finalmente los huecos en la historia negra de los Garou. Y descubriremos que no fueron los únicos en extinguirse: también algunas Tribus de otras Razas, como los hombres tigres dientes de sable de los Bastet o el Varna Tortuga de los Mokolé desaparecieron en la niebla de la historia. Todos perdidos... aunque quizá no para siempre. Se dan ideas y ganchos que dejan en manos de los Narradores la posibilidad de hacerlos regresar de entre los muertos con varias explicaciones plausibles. En mi opinión, resucitar a las Razas Perdidas restaría épica a Hombre Lobo y le quitaría dramatismo al hecho de que los Garou exterminaron a otros hijos de Gaia llevados por su orgullo desmedido. Creo que sirven mejor como leyendas y como, aquí si, fuentes perdidas pero potencialmente recuperables de poder o conocimientos que los Fera deban recobrar antes del Fin de los Tiempos. Pero esto ya es gusto personal, insisto.

Razas Cambiantes está pensado para ser usado de forma que los jugadores conformen manadas multirraciales. El cómic inicial ya lo deja claro. El Apocalipsis es inminente, y ante él no cabe seguir escondiéndose y actuando de forma sectarista a la sombra de los Garou. Si los hombres lobo rehúsan colaborar, todas las demás Razas Cambiantes están obligadas a ello para poder ser determinantes cuando el Wyrm se alce para devorar la realidad.

Y, sin embargo... sigo viendo a las Razas Cambiantes más como Contactos y Aliados, incluso como antagonistas o, más bien, competidores, no tanto como personajes jugadores. Me parecen muy interesantes, pero no tanto jugar con ellos. Me puede la visión "Garoucentrista" del juego, he de reconocerlo. Por eso vería más jugoso, en todo caso, contar con un sólo personaje de una de las Razas Cambiantes como aliado de una manada Garou. Quizá un Corax que haya logrado ganarse su confianza, o un Nuwisha que haya decidido "iluminar" a un grupo de lobos, o incluso un nómada Ajaba que trate de encontrar un lugar lejos de su tierra natal. A menos, por ejemplo, que decidiese narrar una crónica en la que los Garou terminen por mostrarse indignos o incapaces de defender a Gaia, fallando completamente en su papel de guerreros y guardianes, y recaiga en el resto de Razas Cambiantes conformar la última línea de defensa. Eso daría pié a posibilidades como que los Garou como Raza pudieran sucumbir al Wyrm y convertirse todos o buena parte de ellos en Danzantes de la Espiral Negra. No es mi escenario predilecto, pero podría ser la semilla de una campaña memorable. Ideas, ideas, ideas...

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