10 de febrero de 2018

Iniciando a la familia en el rol - Episodio II: Mis Sobrinas

Tengo dos sobrinas de trece años a las que la saga de Star Wars les apasiona. Hasta ahora nunca me había picado el gusanillo de presentarles los juegos de rol más allá de responder a sus preguntas sobre el tema cuando les ha apetecido preguntar. Pero la primera vez que nos vimos después de ver Los Últimos Jedi, mientras estábamos comentando esto y lo otro de la película, pensé "Están flipadísimas xD ¿Qué pensarían si les propusiera jugar una partida de rol de Star Wars?" Antes de decirlo en alto, que me conozco y a veces me desinflo con los proyectos, le estuve dando una pensada para asegurarme de no venderles humo. Una vez que lo tuve claro, durante la cena de Nochevieja, les hice mi propuesta y respondieron que si. Ouhyeah ^^ Aquí comenzaba el trabajo.

PREPARACIÓN

Para asentar un terreno firme sobre el que desarrollar algo que les gustase, les dí a elegir época, y escogieron la de la segunda trilogía, durante los últimos días de la República. Me pidieron algo que, aunque me cogió un poco por sorpresa, debería haber imaginado: si podían llevar personajes de las películas. Como no podía ser de otra forma, les dije que si, que si les apetecía más que crear uno nuevo no habría problema. Así que pronto me encontré trabajando en una historia donde la senadora Padmé Amidala y la caballero jedi Aayla Secura pudieran coincidir en defensa de los ideales de la República.

Amidala y Secura. No forman un mal tandem, la verdad. La primera tiene excelentes habilidades sociales, con importantes contactos en altas esferas, y es decidida y valiente, mientras que la segunda es una luchadora de renombre y, aunque está a punto de alcanzar en ese momento el rango de maestra jedi, es joven y no ha adquirido aún la mentalidad de los jedi de mayor edad. Social y físico, mundano y místico, un dúo con potencial para enfrentarse a graves problemas y salir bien paradas.

En paralelo tenía por delante una importante elección: el sistema de reglas. Tengo el Star Wars D6 de Joc, el Star Wars D20 de Devir, los PDF del Star Wars Saga y recientemente he estado curioseando un par de adaptaciones que circulan por la red para el sistema Hitos. Por haber, hay trabajo hecho para elegir más que de sobra. Sin embargo, ninguno de ellos me terminó de convencer para esta ocasión. Quería un sistema sencillo pero vistoso, y sobretodo con el que me sintiera tremendamente cómodo. Unos requisitos que el sistema AGE cumple con creces.

Cuando comencé a esbozar la adaptación se me ocurrió que con toda seguridad alguien en la red ya lo habría intentado. No tardé en encontrar dos versiones de dos autores diferentes, la segunda una revisión de la primera. No obstante, después de una rápida lectura comprobé que, de nuevo, ninguna de las dos por si solas me satisfacía del todo, pero mezclándolas ambas y con algunos añadidos por mi parte - ¡si, Gica Sabinescu desarrollando reglas! ¡Locurón, apocalipsis! xD - me iba a quedar una adaptación con la que me sentiría a gusto. Así nació el germen de lo que, si algún día me da por ponerlo bonito y maquetado, se llamará AGE of Republic, para continuar la tradición y la saga. Que esto de Star Wars es muy de sagas xD En cualquier caso, queda pendiente una entrada del blog para hablar de esto con más calma.

LA SESIÓN

Quedamos el sábado por la mañana. Las hice madrugar un poco, pero como la idea era acabar a la hora de comer y sé por experiencia que tramas aparentemente sencillas pueden alargarse mucho más de lo previsto, me pareció necesario (fueron ellas las que quisieron jugar por la mañana). Nos sentamos a la mesa (del comedor de mi suegra, a la que envío un saludo desde aquí) y les expliqué en unos cinco minutos los diferentes elementos de la ficha, para qué servía cada cosa y cuándo y por qué harían tiradas de dados, y de ahí pasaron directamente a recibir un mensaje de la oficina del Canciller Palpatine citándolas para un asunto urgente. Todo lo demás se explicaría durante el juego. La interpretación de los personajes la dejé sobre la mesa como una opción. Yo si lo haría un poco, por hábito y gusto personal.

Cuando entraron a la oficina del canciller, acompañadas por un droide de protocolo, descubrieron que Palpatine se encontraba acompañado por el maestro Yoda. El Canciller les dio la bienvenida y sin mucho preámbulo pasó a exponerles el asunto que les ocupaba. El servicio de espionaje clon había detectado que los Separatistas, tras la declaración oficial de guerra, habían comenzado una agresiva campaña diplomática con la intención de acercar sus tesis a un mayor número de sistemas. No obstante, había sido un contacto del maestro jedi quien le había informado de que un embajador del Conde Dooku, llamado Sard Jeftal, había llegado al planeta Ukio para reunirse con el Alto Señor Topas dosLa, gobernante del mismo. Ukio desempeña un papel vital como "granero" para los sistemas del Núcleo Galático, y la posibilidad de que renuncien a seguir perteneciendo a la República en favor de los Separatistas es alarmante. Es por ello que el Canciller ha decidido enviar a Amidala para tantear a los ukianos, a pesar de que no otorgue tanta credibilidad como Yoda a la información. Puesto que el atentado contra la senadora es aún reciente, y tanto el maestro Kenobi como el caballero Skywalker están empeñados en otras misiones en esos momentos, Yoda ha decidido que sea Aayla Secura quien acompañe a Amidala como garante de su protección. Dada la importancia de su misión, y tratando de evitar la alarma social, deberían desempeñarla con la mayor discrección y secreto posibles.

Tras la reunión, las dos fueron interceptadas por Yoda antes de que abandonasen el edificio. El venerable maestro les previno de que los ukianos eran gentes que se guiaban por la rutina invariable de las estaciones y la cosecha, y que por ello eran reacios a los cambios y a la influencia de fuera. Era pues extraño que pudieran encontrar atractivos los cantos de sirena de los Separatistas, pero probablemente estos habrían sembrado mentiras o medias verdades para allanarse el camino. Desvelar estas falacias y combatirlas sería su verdadera misión.

Antes de partir hacia Ukio, las dos tuvieron que solucionar un pequeño inconveniente a ese respecto. Una periodista de Holonet News descubrió que ambas iban a abandonar juntas Coruscant y, adivinando que podrían estar desempeñando una importante misión para la República, trató de fisgonear mientras ambas esperaban a que su nave estuviera preparada. La sorprendieron y, tras unos minutos de charla, gracias a la cual averiguaron, por un despiste de la periodista, que tenía informantes en la oficina del Canciller, le ofrecieron no causarle problemas con ello si se marchaba de allí sin hacer más preguntas. Intimidada y con miedo a tener problemas con la ley, la periodista se marchó apresuradamente.

Al llegar al verde Ukio, recibieron indicaciones desde una torre de control para que aterrizasen en un pequeño hangar algo alejado del centro de la capital, Sashasa, aduciendo una cuestión de control del tráfico sobre las explotaciones agrícolas. Sospechando algo turbio, las dos compañeras dudaron, pero recordando que no debían llamar la atención y temiendo un enfrentamiento con las autoridades locales, accedieron. Pero sus temores resultaron ser ciertos cuando tres droides de combate B1 y B2 aparecieron por la puerta del hangar y les conminaron a rendirse y ser tomadas como prisioneras en nombre de los Separatistas. Aquí ya no valdrían las palabras, de modo que nos dispusimos a estrenar las fichas en combate. Poco a poco fueron cogiendo soltura con el tema de las Proezas y, la verdad, acabaron con ellos en turno y medio y sin montar apenas escándalo. Escondieron la cacharrería en un contenedor cercano y continuaron adelante.

Lograron conseguir que un ukiano las llevase hasta el palacio del Alto Señor en su deslizador abordándolo con una mano derecha y un respeto que lo sorprendieron gratamente, y obtuvieron de él algo más de información acerca del planeta y su producción. Una vez en el palacio, innecesario ya el incógnito, se presentaron como emisarias de la República y solicitaron una audiencia con Topas dosLa. El gobernante las hizo esperar, pero finalmente fueron recibidas en su "oficina", casi más parecida a un invernadero hidropónico que a la del Canciller, y se sorprendieron al encontrar allí también a Sard Jeftal. Este trató de llevar las riendas de la situación y dominar la charla dialéctica, pero ellas lograron que el Alto Señor les concediese una audiencia privada a pesar de que en inicio no se mostraba muy inclinado a ello. Sard Jeftal abandonó la estancia con altivez. Mientras Amidala comenzaba a elaborar un hábil discurso para identificar la situación, Secura inspeccionó con discrección la oficina para tratar de identificar amenazas o información de utilidad. Al parecer, los Separatistas habían acudido al Alto señor con informaciones de que la República planeaba inmiscuirse en el sistema de producción agrícola planetario con la intención de aumentar las cuotas de entrega para cubrir las necesidades del inmenso ejército clon, y otra serie de falsedades y verdades distorsionadas que la senadora de Naboo supo despejar y poner en claro. Tras una larga conversación  y algunas promesas por parte de Amidala, Topas dosLa estaba convencido, por el momento, de no adherirse a los Separatistas. Hizo pasar a Sard Jeftal para informarle de su decisión y éste se marchó, no sin antes lanzar una mirada airada a las protagonistas.

Pero aún quedaba un coletazo de esta historia antes de regresar a Coruscant a informar al Canciller. Aayla Secura ya había tratado, en la conversación anterior, de influenciar en el diplomático separatista utilizando sus encanto personal. Antes de que Jeftal abandonara el palacio del Alto Señor lo abordó de nuevo. El magnetismo de la twi´lek acabó desembocando en un exitoso intento de seducción. Acordaron verse de forma discreta en un local de Coruscant para cenar en una fecha cercana. De esta forma, la jedi pensaba obtener de él información de interés, o incluso conseguir su defección del bando separatista.

CONCLUSIÓN

Y ahí se quedó la historia, en espera de continuarla, porque las dos sobris dijeron que querían volver a jugar :) De nuevo, les planteé la posibilidad, ahora que ya habían probado el juego, de hacerse sus propios personajes, pero quieren continuar la historia, así que las aventuras de Amidala y Secura tendrán en un futuro su Episodio II.

Me gustó mucho la experiencia. Hacía mucho tiempo que no dirigía para novatos, y el plus de que eran mis sobrinas pensaba que igual me ponía más nervioso o algo, pero para nada. Lo pasé genial viendo que ellas lo pasaban genial y comprobando que no sólo no tenían problemas con el hecho de andar mirando tablas, tirando dados y haciendo algunos pinitos iniciales con la interpretación, sino que le cogían el tranquillo con rapidez y lo explotaban al máximo. Unas cracks. Cada una me sorprendió a su manera y superaron mis expectativas, que no eran por cierto bajas, pues venimos conocidos de casa :P.

Así que a ver cuándo me puedo poner a dirigirles la segunda sesión. Hay toda una galaxia para descubrir ^^ Quién sabe, igual hasta acabamos cambiando el canon oficial.

¡Que la Fuerza os acompañe!

2 comentarios:

  1. Ostras, ¿una aventura de Star Wars basada en su mayor parte en negociación? Me la apunto, que nunca se sabe cuándo se va a necesitar ^.^ ¡Muchas gracias por compartir la experiencia, maese!

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Pues si, este fue un periodo en el que se dieron al mismo tiempo misiones diplomáticas e intrigas políticas amén de acciones militares, es una de las razones por las que me gustó que lo escogiesen. Me alegro de que te haya gustado, Erekíbeon, y gracias por comentar :)

      Eliminar